No sé cómo apareció la idea de estudiar medicina, pero recuerdo que tenía como unos 4 años cuando jugaba con un maletín de médico, las muñecas eran sólo para hacer de paciente.
Como a los 7 años de dad mi abuela tuvo un accidente doméstico, se cortó el pie y yo asistí a mi tata, cuando astutamente le vendó la herida para frenar la hemorragia, y aunque sólo serví de ayudante sentí mucha satisfacción con el apoyo prestado.
A eso de los 11 años mi profesor de matemática, asignatura en la que peor me iba, me hizo la pregunta más trillada de la infancia, a lo que respondí que quería ser médico cuando grande. Sin exagerar, ahora me doy cuenta de cuánto influye una respuesta negativa en la psiquis de un niño, y es que la sonrisa burlona que el tipo gesticuló mientras me decía que con las calificaciones que tenía no lo iba a lograr, se me quedó en la memoria hasta convenciéndome del hecho.
Así y todo había algo en mí que me decía “nadie tiene derecho a decirme lo que puedo o no hacer con mi vida”
El tipo tenía razón pero las palabras y los gestos no fueron los indicados.
Como a los 7 años de dad mi abuela tuvo un accidente doméstico, se cortó el pie y yo asistí a mi tata, cuando astutamente le vendó la herida para frenar la hemorragia, y aunque sólo serví de ayudante sentí mucha satisfacción con el apoyo prestado.
A eso de los 11 años mi profesor de matemática, asignatura en la que peor me iba, me hizo la pregunta más trillada de la infancia, a lo que respondí que quería ser médico cuando grande. Sin exagerar, ahora me doy cuenta de cuánto influye una respuesta negativa en la psiquis de un niño, y es que la sonrisa burlona que el tipo gesticuló mientras me decía que con las calificaciones que tenía no lo iba a lograr, se me quedó en la memoria hasta convenciéndome del hecho.
Así y todo había algo en mí que me decía “nadie tiene derecho a decirme lo que puedo o no hacer con mi vida”
El tipo tenía razón pero las palabras y los gestos no fueron los indicados.
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